El mejor debut
Ni el más optimista hubiera imaginado un debut así para la Argentina
en el Mundial de España. Ni el mismísimo Luis Scola, uno de los pocos
que había manifestado entusiasmo a pesar de la negativa preparación.
Pero pasó. Una vez más, el equipo hizo el click tan famoso y redondeó
una actuación brillante para aplastar a Puerto Rico por 98 a 75 y sumar
su primer triunfo en Sevilla. Este domingo, desde las 8.30 chocará con
Croacia, por la segunda fecha del Grupo B.
El
equipo argentino arrancó decidido a revertir su imagen respecto del
último amistoso preparatorio y con una buena combinación de energía y
efectividad de Andrés Nocioni
y Walter Herrmann sacó rápidas ventajas (diez puntos en el primer
cuarto para Chapu, siete para el alero de Flamengo). Fue un lavado de
cara necesario: los jugadores necesitaban un empujoncito para ganar
confianza.
A partir de esa diferencia, el seleccionado intentó
bajar el ritmo y administrar la energía. Pero no lo logró. Y la reacción
de los boricuas llegó por decantación. José Juan Barea ingresó con
puntos (diez al final del PT) y Renaldo Balkman comenzó a influir en la
pintura (ni rastros de su lesión). Parecía que se venía la noche. Hasta
que entró Selem Safar y, con su absoluta desfachatez, rompió los
esquemas.
El flamante escolta de Obras marcó 12 puntos en un
ratito (4-6 de cancha) e impregnó de frescura la ofensiva argentina. Ni
siquiera la tercera falta de Pablo Prigioni empañó el buen cierre al
descanso (45-38). Porque para ese pasaje, los veteranos y los jóvenes
del plantel ya había ganado en confianza. Al fin y al cabo,
evidentemente, era lo que necesitaban: recuperar autoestima.
Las buenas sensaciones se concretaron en el inicio
del tercer cuarto, acaso el mejor rato del equipo desde el comienzo de
la preparación. Con defensa, variantes ofensivas, compromiso colectivo e
ideas claras, sacó una máxima de 21 (46-67 a 1’32’’), que promediando
el último chico se estiraría a 25 (75-52 a 7’10’’) y más tarde a 29
(55-84 a 5’20’’). Puerto Rico quedó ridiculizado. Al extremo tal que el
DT Paco Olmos resignó a Balkman y ya no volvió a utilizarlo.
Sin exagerar: deben haber sido uno de los mejores momentos de este segundo ciclo de Lamas,
al menos desde Londres 2012 para acá. Los últimos minutos estarían de
más. O no tanto: le servirían a los muchos argentinos presentes en el
estadio para cantar. Y desahogarse después de tanta ansiedad. Como para
redondear un debut soñado.
Fuente: OLE deportivo







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