Con el Krul en las manos
Lo tuvo Robben, mil veces. Mereció ganarlo. Lo tuvo Sneijder, Van
Persie. Lo tuvo Holanda en el buche. 90 minutos, 120, toda la tarde
noche en Salvador. Pero a Costa Rica se lo ganó con un as que Van Gaal
tenía en la manga. En el último minuto del suplementario, Louis sacó del
campo a Jasper Cillessen, su arquero, que venía de taparle un increíble
mano a mano a Ureña, para incluir a Tim Krul, el suplente, que vio todo
el empate sin goles desde el banco y llegó a la tanda de penales sin
haber tocado la pelota. Y mal no le fue. Pudo haber pasado cualquier
cosa con la Orange. Pero tuvo el Krul en las manos hasta el final y
ahora se coló en semi. La espera Argentina, este miércoles, en San
Pablo.
Con cinco intervenciones brillantes de Navas que explicaron
el 0-0 parcial se fue el primer tiempo. Costa Rica decidió darle la
pelota a Holanda (63% de posesión en los primeros 46') y lo esperó con
cinco atrás cuatro volantes y Ruiz solito adelante, esperando que pase
el Cometa Halley. Sin espacios, y con toda la jerarquía a favor, la
Naranja se tomó su tiempo para incomodar a los Ticos. O a Navas, para
qué dar vueltas. Recién a los 21', más allá del dominio territorial, los
de Van Gaal se decidieron probar a uno de los arqueros estrella del
Mundial, como Luis Gabelo Conejo en Italia 90. Wijnaldum le metió un
pase riquelmeano a Van Persie que definió ante la salida del 1. El
rebote le quedó a Sneijder, quien probó desde afuera con la misma
suerte. Pero el dueño de los guantes del Levante español tuvo más: a los
28', le tapó un mano a mano a Depay, a los 38' sacó del ángulo un tiro
libre de Wesley, y sobre el final, atoró justito a Robin cuando se venía
el gol de la clasificación a semis. ¿Costa Rica? Generó una acción de
peligro sin patear al arco: pelota parada en los pies de Bolaños, Borges
la bajó de cabeza en el segundo palo, y Acosta, de chilena chingada, la
dejó muerta en el área chica para el despeje de una Holanda que se fue
al descanso mereciendo un gol. Por peso específico, nomás.
Las
corridas de Robben siguieron alimentando el partido. En el complemento,
así como había hecho amonestar a Ruiz, también le tocó a Umaña (y sobre
el final a González) De ese tiro libre, Arjen asistió a Sneijder que
remató alto. El pelado hacía todo. Casi todo. Porque promediando la
segunda etapa, Navas ni la había tocado (a los 34' le sacó un cabezazo a
Lens, en offside, como para despertarse un poco y subió la apuesta
tapándole el gol a Van Persie a seis del último pitazo). Costa Rica
crecía desde el pie, con la insistencia de las pelotas paradas (González
tuvo un digno cabezazo alto) y anulando creadores. Gamboa, al
complicado Blind, por caso, no se la dejó tocar. Holanda empezó a
lagunear y se notó. Parecía que el gol del triunfo tenía que ser golazo.
O no valía. Como en el baby que sos superior al otro y le canchereás.
Pero los de naranja no canchereaban. No le salía otra cosa. Estaba en
sus genes. Eso también explicó un poco el suplementario. Como el tiro
libre que, a ocho del cierre, Sneijder clavó en el palo. O la pifia bajo
el arco de Van Persie... (Eso sí, para el derechazo de Robin que Tejeda
sacó en la línea y reventó el travesaño en el tercer minuto de
descuento, mucho argumento no hay...).
Holanda, a pesar de la
innumerable cantidad de goles perdidos, llegaba mejor a los últimos 30'.
De ánimo y de piernas. En el mini descanso, mientras Robben daba la
charla técnica (sí, Robben en musculosa), todo el equipo Tico, se
mostraba tirado en el piso, elongando. No podían más. Sólo los alentaba
el pequeño-gran hecho de quedar en la historia. Firmaban los penales a
lo loco... Así las cosas, las vacaciones terminaron pronto para Navas:
de entrada le sacó un testazo a De Vrij y luego, ante una mala salida
con los puños, zafó de un cabezazo de Kuyt que entraba a cargar. Y como
no pasaba nada, salvo acumulación de offsides, Van Gaal quemó las naves
en los últimos 15' y sacó a un defensor (Martins Indi) para incluir al
delantero que definió las cosas contra México: Huntelaar. Sin embargo,
se vio la mejor Costa Rica del juego, lo que incluyó la providencial
tapa de Cillessen a Marco Ureña, a cuatro minutos de los penales, que
pudo haber significado la asombrosa clasificación a semis. Lo que tardó
en definir no tiene nombre. Como el fierrazo en el travesaño que, un
ataque después, metió Sneijder... Y sí. A la definición más cruel de
todas...
En los penales, después de 128 minutos de juego, salió el
rival de Argentina para el sábado en San Pablo. Holanda ganó la serie
4-3 gracias a Krul, el recién ingesado por Cillessen, que le atajó dos
penales a Ruiz y a Umana. Errar es Umana. Y Krul fue divino...
Fuente: OLE deportivo







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