En los papeles, era otro partido. Falcao contra Suárez. Pero no
estuvieron. Uno por lesión, otro por suspensión. En los papeles, en los
libros, Colombia era la Cenicienta y Uruguay el equipo que intentaría,
ni más ni menos que en Maracaná, volver a hacer historia. Sin
embargo, el presente goleó. Los cafeteros manejaron partido y
resultado, como lo hicieron durante la impecable fase inicial, y los
charrúas dejaron en evidencia que Inglaterra e Italia ya no son lo que
eran. Y que la historia, como las historias de amor, se escriben a
diario. Y esta historia, que tendrá en la foto a James Rodríguez,
goleador del Mundial con cinco gritos, besando la camiseta amarilla de
su selección, será otra más. Amor amarillo. En todo sentido. Con el
2-0 a la Celeste, Colombia se metió en cuartos de final y se
enfrentará a Brasil. ¿Quién cambiará de pilcha? ¿Quién seguirá de
racha?
Hubo que esperar 27 minutos para que, de tanto hablar de
falta de justicia por estos pagos, James Rodríguez mate con el pecho
un pase de cabeza de Aguilar (tras rechazo de palomita de Palito
Pereira) y defina desde afuera del área con una volea que ni el
travesaño ni Muslera pudieron sacar. Antes y después, fue todo de
Colombia, que tomó la iniciativa vía Zúñiga y Cuadrado por derecha,
dupla imparable para el medio charrúa y para la banda izquierda de su
línea de cinco en el fondo. La Celeste jugó el partido con la
intensidad del caso (llevaba cuatro foules en los primeros seis
minutos) aunque sin una gota de fútbol. El “ooole” era cafetero y bien
monótono. Apenas si los de Tabarez, tras no poder robar ni una bocha
para salir de contra, se animaron en el último cuarto de hora con el
resultado abajo. Sánchez anticipó a Cebolla Rodríguez cuando llegaba
solito por derecha y Ospina, en su única intervención de los primeros
45', le tapó un fierrazo cruzado al Tata González. No mucho más. La
emoción, sin duda, pasaba por afuera, con el cruce de hinchadas en
Maracaná. Y por la ovación a James Rodríguez.
Estaba
clarito que Uruguay sentía más la ausencia de Suárez (además de
fútbol) que Colombia la de Falcao. Tal vez, ya consiguió hacer el
duelo y reconoció sus limitaciones (y la explotación de virtudes, que
son muchas) con el paso del tiempo y no sobre la marcha, como se vio
obligado a hacer la Celeste, quien perdió a su Pistola de lujo en lo
que se tarda en dar un mordisco. Y cuando estás para el cachetazo... A
los 4' nomás, después de una gran jugada elaborada, llegó el centro
desde la izquierda, Aguilar la bajó de cabeza, y James Rodríguez,
dejando a Teo clavado, entró a la carrera como 9 y definió bajo ante
la marca de Godin, el héroe de la clasificación uruguaya a octavos. El
Maestro, a los 7', se jugó las últimas fichas, sacando a Alvaro
Pereira y al desconocido Diego Forlán. Ramírez y Stuani intentaron
meterle pimienta al asunto pero apenas si hubo un par de disparos de
González y Rodríguez para que Ospina humedezca el buzo. O un centro al
arco de Stuani. O el cabezazo de Giménez. Uruguay se siguió acercando
por inercia pero el partido estaba controladísimo para los de
Pekerman. Otra historia de amor estaba escrita en Río de Janeiro. Otra
historia de amor amarillo...
Fuente: OLE deportivo
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