Canta bajito
Y Peñarol tiene una horas más de vida en el torneo,
porque, al menos hasta esta noche, "matemáticamente tiene chances". Pero
solo eso. El equipo de Fossati sorprendió al local con un gol al minuto
de juego, tras una buena arremetida de Raguso y una combinación entre
el "Japo" y Pacheco que terminó con Toledo definiendo de cabeza mano a
mano con el arquero. Sin embargo, el correr de los minutos fue
acomodando al local en la cancha y la velocidad de Quintero se hizo tan
incontenible para Peñarol como en el 0-2 del Centenario.
No extrañó, entonces, que a los 8 minutos el colombiano
ganara las espaldas de los zagueros, de Raguso, y llegara solo por el
medio del área a definir tras un buen pase largo de Lacerda.
El vértigo de los primeros minutos fue amainando.
Santos Laguna entró en el juego que le convenía, el de la tenencia de
pelota lejos de su defensa, y Peñarol hizo un desgaste que pagó caro.
Más, cuando Orozco puso el segundo gol quedando mano a
mano con Castillo antes del cuarto de hora del complemento y Peñarol
tuvo que salir, con lo que pudo, a buscar algo más. Con espacio, con
velocidad y con precisión, el equipo mexicano hizo de las suyas en la
última parte del encuentro y liquidó el pleito con dos definiciones más,
mano a mano, de Quinteros y Rentería.
Con Macaluso y Valdez retirándose sentidos, y con una
goleada que en la primera parte no se veía por ningún lado, Peñarol
emprendió un viaje duro de regreso a casa. Lo espera el Clausura. Ese
que se dijo prioridad desde un principio, a pesar de las distracciones.
Lesiones, ese karma que no se termina
Al final, darío
Fossati había decidido no exigirlo, preservarlo, pero
la lesión de Damián Macaluso, a los 22 minutos, obligó a la primera
variante, y el que ingresó fue, precisamente, Darío Rodríguez.
El regreso
Macaluso está en duda para el fin de semana, pero por otro lado, Peñarol recuperó a Píriz en el medio. Algo es algo.
Puñado ruidoso
Hinchas de Peñarol se hicieron sentir desde el
sector destinado a los visitantes. Llegaron desde Montevideo y San Diego
para alentar con cantos al equipo.
Más horas de vuelo que de descanso
El plantel de Peñarol llegó al hotel Marriott cerca
de la medianoche mexicana y siete horas después hacía el "check out"
para salir rumbo al aeropuerto de Torreón.
El regreso será tan extenso como la llegada, un
viaje realmente interminable. Escala en México D.F. de unas cuatro
horas, viaje a Lima, allí cambio de avión, y desde la capital peruana,
para volar hasta Montevideo, donde está prevista la llegada mañana, a
las 04:20 horas de la madrugada.
El plantel aurinegro no tiene tiempo de descansar
demasiado, ya que en seguida pone la mira en Miramar Misiones, el rival
del domingo por el Torneo Clausura, donde aún está en plena pelea por el
título.
Fuente: EL PAIS (URUGUAY)







0 comentarios:
Publicar un comentario