Lo sospeché desde un principio
Se habló muchísimo en la semana. Era un partido clave para Quilmes, pero
también de mucho interés para Independiente en la pelea por evitar el descenso.
Y en el medio, justo Racing y el reclamo furioso de sus hinchas para que sus
jugadores fuesen para atrás. En definitiva, fue 1-0 para el Cervecero, con un
tanto de Martín Cauteruccio a los nueve minutos del encuentro.
El equipo de Luis Zubeldía no podía quedar bien parado de ninguna manera: si
ganaba, esos fanáticos de la Academia le iban a caer al plantel; si empataba,
no se terminaba de favorecer en su pelea por ingresar a la Copa Sudamericana ni
tampoco les llevaba la corriente a aquellos; y si perdía, quedaría marcado por
el mundo del fútbol por las sospechas que se generaron.
Finalmente, cayó. Para muchos será merecedor de las dudas, mientras que
otros buscarán las respuestas para la derrota en lo futbolístico, sin duda la
razón que debe analizarse. Lo sospeché desde un principio. Quilmes llegó más
motivado y con mejores rendimientos en general, mientras que Racing desde hace
tiempo juega con la cabeza gacha y sin rumbo.
Las apuestas lo daban como perdedor, no por el pedido de los hinchas, sino
por el propio juego de la Academia. Para colmo, Zubeldía eligió salir a la
cancha sin delanteros. Cuando ingresó Javier Cámpora a los 20 del complemento,
forzó a Emanuel Trípodi a una gran atajada, que se transformó en espectacular
con el tiro que le sacó en el rebote a Bruno Zuculini.
Allí podría haber cambiado la historia y las sospechas hubiesen quedado
enterradas, pero el arquero de Quilmes salvó a su equipo y mantuvo abierta la
canilla. El Cervecero llegó un poco más, pero lejos estuvo de merecer más que
el 1-0. La visita sólo tuvo esa chance. En cuanto a los promedios, aunque el
Rojo gane, no pasará a Quilmes.
Fuente: TyC sports







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