Siempre se puede estar un poco peor
Independiente no pudo cambiar su alarmante rendimiento pese al estreno
de Brindisi como reemplazante de Gallego y sufrió una derrota por 2-0
ante Atlético de Rafaela en Santa Fe. Un nuevo golpe para el Rojo, que
sigue anclado en descenso con el tercer peor promedio y quedó lejos de
Quilmes.
El Diablo cometió el pecado de ser piadoso cuando tuvo a
su rival en la lona. A los cuatro minutos, Farías recibió un regalo de
Sara tras un saque de arco corto y le perdonó la vida en el mano a mano.
Pocos segundos después, Federico González se olvidó de su pasado en el
Rojo y ajustició a Hilario tras un centro por la derecha. El punta no
gritó el tanto, pero el daño ya estaba hecho.
La apuesta de
Brindisi por los veteranos no dio resultados ni en defensa ni en ataque.
Tuzzio, Battión, Santana y Farías sufrieron la movilidad y el buen
manejo de Rafaela, que justificó la ventaja con creces. Tampoco
rindieron los más jóvenes como Mancuello, expulsado a los 28 por doble
amarilla. A pesar de que el zurdo la estaba pasando mal con Carrera
desde el inicio, su DT jamás corrigió las fallas ni lo supo
tranquilizar.
El local se hizo un festín ante el desconcierto
rojo y mereció irse al descanso con dos tantos más de ventaja. A los 33,
Vera usufructuó un horror de Tuzzio y buscó a González por el centro,
pero el tiro del centroatacante se fue apenas pegado al palo. Y luego
llegó la jugada llena de fintas del ingresado Depetris (salió Eluchans
por lesión), que estuvo a centímetros de clavar un golazo.
Para
iniciar el segundo tiempo, Galeano entró por el lesionado Tula y Fredes
lo hizo por el flojo Santana. Lo que no cambió fue la temática del
partido: Rafaela se mantuvo como dueño exclusivo del partido y el Rojo
no dejó de penar en todos los sectores del campo. Fissore acrecentó su
despliegue en el mediocampo y Vera se movió con libertades entre los
centrales visitantes. El segundo y merecido gol llegó a los 30 mediante
el propio Vera, que se la picó a Hilario luego de desmarcarse sin
mayores problemas.
Lo último que le faltaba a Independiente era
afrontar los últimos minutos con nueve hombres, porque Montenegro pidió
atención médica y Brindisi ya había consumado los cambios (Fernández
ingresó por el desconcentrado Battión). En el marco de un clima
caliente, a Rafaela le dio lástima y no agigantó la hemorragia de su
rival. Independiente confirmó que siempre se puede estar un poco peor de
lo pensado.
Fuente: TyC sports







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