Otro paso más hacia el infierno
Era una empresa complicada la de Independiente la de intentar revertir
el 0-1 que Belgrano le había propinado aquella tardecita en la que los
violentos volvieron a decir presente en Avellaneda. El gol tempranero de
Samuel Cáceres cambió el ánimo en el Libertadores de América y el clima
cambió notoriamente.
El Rojo arrinconó al equipo cordobés y se acercó al segundo. Sin tanta claridad pero con ahínco y ganas, los de Gallego fueron por la necesaria victoria. El entretiempo, a los 22 minutos de juego, llegó cuando los tres puntos parecían estar cerca.
Más cerca aún estuvieron cuando Juan Quiroga cometió una infantil infracción y dejó a su equipo con diez hombres. Ahí Independiente se envalentonó y volvió a acorralar a su rival, buscando el gol. El medio siguió siendo el centro desde los costados, pero a esa altura ya había perdido la efectividad.
Y apareción Lucas Melano, el rapidito que ya le había amargado la vida a Boca en Córdoba. El delantero le ganó la espalda a Galeano en mitad de cancha por derecha y se encaminó derecho al arco rival. Ante la salida de Hilario Navarro definió magistralmente y puso el 2-1.
Entonces fue todo impotencia en Independiente, que siguió metiendo la pelota en el área de Olave en búsqueda del empate, que ya de por sí era insuficiente. Pero ni eso pudo ser. El Pirata se fue con los tres puntos que ya se estaba llevando en aquel entonces, y el Rojo se quedó sin nada, hundido en la tabla de los promedios.
El Rojo arrinconó al equipo cordobés y se acercó al segundo. Sin tanta claridad pero con ahínco y ganas, los de Gallego fueron por la necesaria victoria. El entretiempo, a los 22 minutos de juego, llegó cuando los tres puntos parecían estar cerca.
Más cerca aún estuvieron cuando Juan Quiroga cometió una infantil infracción y dejó a su equipo con diez hombres. Ahí Independiente se envalentonó y volvió a acorralar a su rival, buscando el gol. El medio siguió siendo el centro desde los costados, pero a esa altura ya había perdido la efectividad.
Y apareción Lucas Melano, el rapidito que ya le había amargado la vida a Boca en Córdoba. El delantero le ganó la espalda a Galeano en mitad de cancha por derecha y se encaminó derecho al arco rival. Ante la salida de Hilario Navarro definió magistralmente y puso el 2-1.
Entonces fue todo impotencia en Independiente, que siguió metiendo la pelota en el área de Olave en búsqueda del empate, que ya de por sí era insuficiente. Pero ni eso pudo ser. El Pirata se fue con los tres puntos que ya se estaba llevando en aquel entonces, y el Rojo se quedó sin nada, hundido en la tabla de los promedios.







0 comentarios:
Publicar un comentario