domingo, 25 de noviembre de 2012

Boca devastó la ilusión de Racing

En un clásico clave para ambos, Boca aplastó por 3-1 a Racing en La Bombonera y quedó a un paso de clasificarse a la Copa Libertadores (le lleva cuatro puntos a Lanús sobre seis en juego). A su vez, los de Falcioni destrozaron el corazón ilusionado de la Academia, que llegó al clásico con intención de pelear el título y tras la paliza quedó a seis del líder Vélez (Boca está a cinco). Paredes fue la gran figura ante un rival que se ahogó en su propia liviandad.

Durante los primeros 10 minutos reinó la paridad. Fue un comienzo discreto, donde sólo la habilidad de Centurión amagaba con desequilibrar. Sin embargo, Boca cambió el curso del partido a partir de sus prometedores jóvenes. Paredes y Fernández encontraron huecos en la parte izquierda de la defensa rival y se encontraron para jugar. A los 10, el enganche probó desde fuera del área. Y a los 12 llegó el golpe: córner de Pol, desconcentración de Zuculini y cabezazo goleador de Caruzzo.

El gol no cambió las cosas, porque la Academia mantuvo sus problemas. Fue un equipo largo y dependiente de la inspiración de Centurión, Fariña y Vietto. Precisamente, ninguno de los tres pudo desnivelar en el mano a mano, la especialidad de la casa. La contracara fue Boca, que ganó orden en el medio con Erbes y cambio de ritmo con Paredes. Precisamente, el enlace volvió a probar al arco a los 37, tras tocar con Colazo, y puso el 2-0.

La superioridad del Xeneize se incrementó en el complemento gracias a la velocidad de Acosta, que mostró un poco de lo que fue en 2007. El ex Lanús enloqueció a la defensa y encendió un poco más al ataque. Tuvo dos chances para clavar el tercero y también encontró a Silva con un preciso centro desde la derecha. Mientras Boca se acomodaba cada vez mejor, la Academia probó con la entrada de Hauche y Camoranesi (por Villar y Zuculini). La doble jugada no dio réditos.

Después de haber derrochado varias chances, el local halló el 3-0 a pura sutileza: Paredes sacó a relucir la espada que tiene en su pie derecho y transformó un tiro libre en gol. Manos a los orejas y festejo a lo Riquelme, quien lo había señalado como su sucesor. ¿Se juntarán pronto? A los 37 se produjo el descuento de Hauche, que llegó de atropellada tras un centro de Centurión por izquierda. Y el palo le perdonó la vida a Orión, luego de un intento de Vietto. Dos espasmos racinguistas antes de caer rendido.

En el compromiso determinante para sus respectivas metas, las posturas anímicas y futbolísticas fueron disímiles. Boca lució renovado y recobró fuerzas para poder llegar a la Libertadores. Volvió a aprovechar la luz de Paredes, desparramó madurez en el césped y disimuló sus enormes grietas internas. En cambio, Racing demostró que la pelea por la gloria le quedó enorme.

Fuente: TyC sports

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