viernes, 12 de octubre de 2012

Holanda goleó a Andorra y Van der Vaart festejó sus 100 partidos


El exmadridista Rafael van der Vaart, que cumplía su partido cien con la Oranje, lideró la victoria de Holanda, subcampeona mundial en Sudáfrica 2010, ante la modesta Andorra y se apresta al duro compromiso del martes en Rumanía con el liderato del grupo D en juego.
El actual jugador del Hamburgo encabezó al cuadro de Louis van Gaal, que optó por dar descanso en el ataque al delantero del Manchester United Robin van Persie y dar entrada al punta del Schalke Klaas Jan Huntelaar, otro exmadridista, junto a Jeremain Lens.
Y entre ambos se encargaron de encarrilar el tercer triunfo holandés seguido en el primer cuarto de hora. Van der Vaart inauguró la cuenta a los seis minutos y Huntelaar amplió la cuenta a los catorce.
Poco pudo hacer el equipo de Koldo Álvarez para frenar la avalancha naranja. La intención era aguantar lo máximo posible y todo se fue al traste de entrada.
No obstante, poco a poco los andorranos se asentaron sobre el césped de De Kuip y frenaron la sangría. Ni siquiera el hecho de encajar el tercer tanto al inicio del segundo tiempo, obra de Ruben Schaken (m.49), le hizo perder la compostura ni encajar una goleada de escándalo.
Lógicamente, Holanda fue la dueña absoluta del control del esférico, pero no le dio para sacar un resultado más amplio, algo siempre muy importante en estas fases, más con la dura pugna que se prevé con Rumanía.
Andorra, que perdió 0-5 ante Hungría y 4-0 frente a Rumanía, forzó su primer córner a los 83 minutos, y Holanda se perdió en constantes centros al área de la portería defendida por Josep Antoni Gomes, meta del Real Carabanchel, pero sin precisión ni acierto en los remates.

Bulgaria rescata empate ante Dinamarca, con 10 hombres


Bulgaria salvó un punto en casa frente a Dinamarca en un partido en el que jugó algo más de una hora con un hombre menos, pero supo obtener un resultado que la mantiene invicta con cinco puntos en tres partidos.
Para Dinamarca, el punto sabe a derrota, por la superioridad desperdiciada y por la pobrísima imagen ofrecida en un partido muy discreto del equipo de Morten Olsen, que llega presionado a su visita a Italia, dentro de cuatro días.
La selección búlgara arrancó mucho mejor el partido, con un plan muy claro. Cerrarse bien atrás y salir a todo tren al contraataque a la mínima oportunidad, abriendo el campo por las bandas. Así llegaron varios acercamientos peligrosos que achicaron a Dinamarca.
En un error defensivo danés -Kjær se durmió y Andersen salió a por uvas-, Rangelov adelantó a su equipo de un cabezazo a centro preciso de Bandalovski.
El equipo de Luboslav Penev tenía el partido donde quería, frente a un rival sin ideas. Ni Eriksen ni Krohn-Dehli, los cerebros de Dinamarca, parecían inspirados. Demasiados errores, demasiada lentitud.
Pero en el minuto 26 llegó una jugada que cambió el partido. Una fuerte entrada a destiempo de Bandalovski sobre Wass acabó con tarjeta roja para el jugador búlgaro. Un castigo excesivo para una entrada dura, pero sin mala intención y en un partido limpio.
Penev sacrificó a un medio por un defensa. Olsen metió a un delantero por un mediocentro.
En su primer, y único, tiro a puerta en la primera parte, Dinamarca marcó. Un centro con guante de seda con la zurda de Krohn-Dehli al borde del área que Bendtner, que regresaba tras un partido de sanción, introdujo en la red con un cabezazo inapelable.
Si la primera parte fue pobre, más aún lo fue la segunda, sobre todo del lado danés.
Dinamarca exhibió una apatía y una lentitud exasperantes. Tuvo la pelota, pero no supo qué hacer con ella. Solo algún apunte aislado de Krohn-Dehli, el más lúcido en ataque, dio lugar a un par de ocasiones claras. Las dos de Eriksen.
Un tiro lejano que tocó en el larguero y otro disparo del centrocampista del Ajax que Mihaylov salvó en una gran parada.
Demasiado poco para los daneses frente a un rival que también tuvo su opción en un disparo de Tonev desviado a córner por Andersen.
Al final, el empate castigó la racanería de Dinamarca, que perdió una oportunidad de compensar el empate a ceros logrado en Copenhague contra la República Checa.

Rumanía refuerza su liderato y complica el futuro de Turquía


Rumanía reforzó su liderato del Grupo D con una importante victoria en Estambul frente a una selección turca que empieza a tener muy complicada su presencia en el Mundial de Brasil 2014.
Rumanía mantiene la cabeza del grupo de forma incontestable, con siete goles en su haber y ninguno en el lado del debe, mientras que Turquía se queda con tres marcados (todos contra Estonia) y tres sufridos (el de hoy y dos ante Holanda).
Los turcos empezaron bien, pero no pudieron. Tras unos minutos de calentamiento, el equipo rojo se lanzó a fondo, consciente de que un empate en esta ronda, al jugar en casa, casi equivale a una derrota.
Durante buena media hora, la mayor parte del juego se desarrolló en la mitad rumana del campo, aunque el equipo amarillo también supo lanzar varios ataques, normalmente descabezados por la defensa turca y en un par de ocasiones por Volkan, el portero.
Tanto en los ataques como en los movimientos de defensa destacaba la precisión y limpia coordinación del equipo rumano, suficiente para aguantar los reiterados embistes de la algo caótica pero arrolladora máquina turca, pero no lo bastante fuerte como para superarla en su propio espacio.
El gol rumano llegó más bien de sorpresa, tras una dura caída del capitán turco, Emre Belozoglu, que en esta temporada viste los colores del Atlético de Madrid. Superado el minuto 45, y tras una escaramuza ya algo desganada en el centro del campo, el delantero Gheorghe Grozav vio de repente el cielo abierto y se lanzó a la portería. Volkan Demirel apostó por arrebatarle el balón aún lejos de la red y le salió al encuentro. Fatal error de cálculo.
El gol infundió valor a los rumanos que empezaron la segunda mitad con buen pie y pusieron en aprietos a la defensa turca; tal vez sólo un resbalón de Marica ante una portería poco defendida salvó al equipo rojo de un segundo gol.
Pero los turcos se rehicieron pronto y empezaron una contraofensiva que fue "in crescendo" hasta convertirse en los últimos diez minutos en un verdadero asedio a la portería rumana, que hizo pasar ratos tensos a Tatarusano.
Pero no alcanzó. Demasiado impenetrable eran la defensa cárpata; siempre había un jugador amarillo justo en la trayectoria del balón. No hubo suerte para la hinchada turca que acompañaba todo el juego, todos los altibajos con ensordecedores cánticos para animar a sus héroes. Perdieron por la mínima y en un partido muy equilibrado, pero les hará falta mucha moral para enfrentarse el martes a Hungría.

Fuente: ESPN deportes

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