Todo sigue igual
La banda sigue tocando. Porque se fue el Burrito Martínez, lo
siguieron Augusto Fernández, Zapata, Ortiz, Barovero... Ni Cubero estuvo
en el debut de Vélez. Pero los muchachos de Gareca tienen el repertorio
bien aprendido. Los reemplazos no desentonaron. Y el Fortín fue una
orquesta: 3-0 a Argentinos en el debut.
De arranque se vio que la
idea madre de Vélez se mantiene en la cabeza de los jugadores. Con toque
y haciendo ancha la cancha, el Fortín se plantó en territorio de
Argentinos. Tuvo recompensa: Domínguez metió dos cabezazos precisos para
poner el 2-0 en los primeros 45. Allione, de apenas 17 años, brilló por
derecha, evidenciando las falencias de Canever en la marca. Y el Bicho,
además de sufrir atrás, no lograba llevar la pelota a sus delanteros,
imprecisos también cuando se acercaban al arco de Montoya.
En la
segunda parte, el Fortín siguió dominando, siguió atacando y siguió
goleando: Pratto, tras un lindo pase de Insúa, aprovechó un craso error
de Garcé y decretó el 3-0. Podría haber sido mayor: el Pocho y Cabral,
ambos de afuera del área, estuvieron cerca de ampliar la diferencia.
Gareca, tranquilísimo, hasta se dio el gusto de mandar más pibes a la
cancha: Bella, Desábato y Caseres, debutante.
El Bicho dejó una
imagen preocupante, con graves desatenciones en defensa y poca conexión
con la delantera, más allá de los arranques individuales de Pablo
Hernández. Vélez, en cambio, se mostró igual que siempre: toque ancho,
paciencia, solidez atrás y frescura con un par de chicos. Sí, se fueron
piezas importantes. Pero en el Fortín sigue sonando la misma música...







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