Sigue de gira...
Nada parece salirle bien a Boca. Desde la final de la
Libertadores, pasando por la renuncia de Riquelme, el fallido regreso
desde Venezuela y el transfer de Ustari que llegó apenas horas antes de
salir a la cancha. Y este debut, casi como a las apuradas, con nervios,
incómodo, como sabiendo que no era el mejor día para iniciar un torneo
que pretende ser revancha. Y para colmo, del otro lado estuvo Quilmes,
recién ascendido, con ganas de dar el golpe, con una idea que trajo de
la B Nacional, en la que metió un sprint final con ascenso incluido. Y
así jugó: compacto, inteligente y preciso para aprovechar que el equipo
de Falcioni parece seguir de gira. Fue 3-0. Y estuvo bien.
Boca se
vio sorprendido por un Quilmes que presionaba hasta robarle la pelota y
atacaba sin vergüenza. Así llegó el 1-0, con algo de polémica: mal
rechazo de Caruzzo, una mano (no pareció intencional) de Goñi y el
uruguayo que, en una posición dudosa, tomó el rebote para meter el 1-0.
Nervioso, incómodo, los muchachos reaccionaron… mal. Chirola Romero le
hizo foul a Silva, que reaccionó mal y dejó al equipo con 10 a los 18
minutos. El empujón de Quílez a Viatri que Pitana no consideró penal
empeoró el ánimo de Boca, que se fue al descanso con la intención de
cambiar la historia.
Pero no pudo. Porque Quilmes, que bajó el
ritmo pero no perdió el orden, se paró más de contra y volvió a golpear.
La que Caneo desaprovechó primero, la gestionó después. Gran
triangulación entre Cauteruccio, el Chino y Garnier, que empujó con la
defensa entregada. Y ya en el final, para decorar el resultado, el
uruguayo volvió a gritarle en la cara a un Boca sin reacción pero que
deberá despertarse a tiempo. El miércoles tiene la final de la Copa
Argentina. Y no está para otro golpe.







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