El Alma no se negocia
Podrá ganar. Podrá perder. Pero nunca especulará y menos entregará
(un partido). Este es uno de los tantos legados que dejará esta
Generación Dorada. Nunca a menos, siempre a más. Siempre entregar todo y
jugar con el que toque, aunque haya cansancio o convenga otra cosa.
Mientras otros equipo no lo entienden y todo el mundo mira a España, por
la sorpresiva derrota ante Brasil, Argentina no descansa contra Estados
Unidos. No juega light. Sale a ganar, aunque sepa que es muy difícil.
Nadie cuida el cuerpo para los cuartos. Todos saben, por experiencia,
que lo que se haga hoy se puede trasladar al cruce. Y todos respetan una
tradición, una historia, una camiseta, un orgullo... Y eso, lo que pasó
contra Estados Unidos, más allá de la derrota (126-97), emociona. Y
permite mirar con ilusión el gran clásico del miércoles contra Brasil.
Sí, como en Mar del Plata hace un año (Brasil ganó en la clasificación y
Argentina, en la final) y en el Mundial 2010, el seleccionado se
cruzará con Rubén Magnano. Como un capricho del destino. El DT argentino
que ayudó a forjar esta camada única estará nuevamente enfrente. Un
partidazo.
Argentina salió a jugar sin especular y no tuvo miedo a
entrar en el ritmo yanqui, de ida y vuelta y con muchas posesiones. Lo
bancó con circulación de pelota, gran acierto en el tiro y un Manu
lujoso (11). Así metió 32 puntos. Eso sí, recibió 34. USA utilizó sólo
el tiro externo pero clavó 7-15 triples. Lamas empezó a rotar más rápido
que otras veces y a jugadores que usa poco. Y le funcionó. Argentina
paró el ritmo del juego y jugó al suyo. Así, con tres bombas de Leo
Gutiérrez y el aporte de todos, se mantuvo ahí (59-60) ante un rival que
se desconcentró y sólo jugó individual. Glorioso primer tiempo.
Algunos
retos del Mister K en el vestuario despertaron a Estados Unidos, que
salió más intenso y desplegó todo su arsenal para liquidar el partido en
ese cuarto. Argentina no pudo sostener la línea y perdió el período por
42-15. Una paliza. El último estuvo de más, pero lo que había quedado
era una sentencia: podrá perder, podrá ganar, pero nunca especular. El
miércoles, contra el Brasil de Magnano, es la nueva batalla.
Fuente: OLE deportivo







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