VIVA LA ROJA
No para. No hay con qué darle. El campeón sigue y sigue. Con un
estilo que viene desarrollando desde hacer varios años, España es un
equipo que quedará en la historia del fútbol. Una vez más, la Furia
obtuvo laureles. En la final de la Eurocopa, derrotó por 4-0 a Italia y
sumó una nueva vuelta olímpica.
España, que quería defender el
título de 2008, mostró su mejor versión en este partido decisivo. Se vio
lo mejor del elenco de Del Bosque ante la Azurra. Con Xavi e Iniesta
como principales estandartes de su estilo, manejó los hilos desde el
principio. Y, a través de una buena jugada colectiva, Silva de cabeza
estampó la ventaja parcial. Ante esa situación, Italia, que era un actor
verdaderamente secundario, intentó salir a buscar el empate, siendo más
ofensiva. Pero con la buena tarea de la pareja central comandada por
Piqué y Sergio Ramos, más algunas intervenciones de Casillas, la valla
española no pasó zozobras. Y, cuando esa primera parte llegaba a su fin
Jordi Alba amplió la ventaja. Un mazazo para los de Cesare Prandelli.
Ya
en el complemento, ante una Italia sin ideas para revertir la historia,
España dominó con tranquilidad las acciones. Siguió floreándose con la
pelota, regocijándose con su cuota de fútbol. Pura impotencia para los
tanos, que nunca encontraron la llave para torcer el rumbo del partido.
Aunque faltaba más para que la fiesta fuera completa. Faltaban dos
conquistas más para el rey. Y los encargados de dárselas fueron el Niño
Torres y Mata.
De esta manera. España está de fiesta otra vez.
Sumó un nuevo logro a su vitrina. Esta vez, el campeón Mundial ratificó
su poderío en el Viejo Continente y, por si fuera poco, igualó a
Alemania como máximo ganador en el certamen, con tres copas.







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