¿Siamo contenti?
Italia es Italia. Italia es potencia. Ocho veces campeón de la World
League, tres mundiales, seis oros europeos, dos platas olímpicas… Su
liga es la NBA del vóley. Eso es Italia. La meca de muchos de los pibes
de Weber. La meca de muchos de sus familiares. Iván Castellani, por
caso, nació en Padova, cuando su padre jugaba por ahí… Por eso el
respeto ante todo, aunque no sean invencibles, como bien quedó claro en
la Liga Mundial pasada. Aunque en el Earls Court, los tanos arrancaron
mostrando sus pergaminos y acabaron con el cuore en la boca porque la
garra argentina afloró aunque no alcanzó. ¿Siamo contenti? Hmm. Viendo
las caras después del 25-17, 21-25, 25-17 y 25-23 en una hora y 44
minutos, las sensaciones son repartidas.
El primer set arrancó con
un 0-4 y un rápido minuto pedido por Javier Weber. Solé, por el centro,
cortó la sequía en un juego que arrancó calentito pero lentamente
Italia se cortó. Una vendida fue aprovechada por Ivan Zaytsev para
cerrar rapidito la manga inicial.
En el segundo, apareció la
Argentina que todos queremos. Entre un mal saque de Travica y un ace de
Solé, el panorama trocó significativamente. De hecho se llegó al primer
tiempo técnico 8-4 y hasta, vía Pereyra se alcanzó una ventaja de seis
puntos. Paradi le dio el set a los de Weber con un saque que se fue
ancho.
Claro que no hubo envión posible. La Azzurra, incluso,
consiguió una luz de diez puntos (22-12) y regresaron los fantasmas y la
voz dura del entrenador argento sobre sus jugadores, que acusaron el
golpe y cantaron la falta en el cuarto set, pero tampoco alcanzó.
La
Argentina estuvo 5-3 arriba pero Italia se lo dio vuelta y, de hecho,
arribó al segundo tiempo técnico con un 16-12 que parecía sentencia.
Pero la Celeste y Blanca –azul este martes, en verdad- sacó lo último
que le quedaba y forzó un jugadón que Simone Parodi dejó afuera y puso
al estadio de pie para el 22-24, que creció a 23-24 porque a Travisa se
le fue larga la bocha. Hasta que el italo-polaco Lasko nos dio un baño
de realidad y nos obligó a replantear varias cuestiondes de cara al
juego del jueves ante Polonia, último campeón de la World League. ¿Da
para estar contentos por semejante acto de arrojo o hay que esperar un
poquito más?
La mesa está servida. Argentina también tiene todo para ser potencia. Pero de a poco.








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