Los Gladiadores debutaron con una derrota
El handball argentino vivió un día histórico en los
Juegos Olímpicos porque el seleccionado masculino vivió su bautismo de
fuego en la competición. Fue derrota contra Islanda por 31-25, pero se
dejó una buena imagen, por la valía del rival que estaba enfrente.
Sobre el minuto de juego fue Federico Fernández quien tuvo
el honor de lograr el primer gol argentino en la máxima cita del deporte
mundial. La apertura del marcador era un indicio de que la selección iba a plantar
batalla.
La buena efectividad en ataque le permitió mantener ventaja
hasta el minuto 17 de la primera parte, cuando ya se padecían algunas
desatenciones en defensa, que eran muy bien aprovechadas por la velocidad de
los subcampeones olímpicos en Beijing 2008.
Pero
luego de un bache en su juego, que los pusieron abajo por cuatro goles
(11-15), los Gladiadores tuvieron un muy buen cierre de la primera mitad
y con parcial de 3-0 se fueron al descanso con desventaja mínima. Para
esa reacción fue determinante el aporte de Guido Reccobelli, autor de
tres tantos en ese pasaje, y del arquero Matías Schulz.
En
el complemento, el trámite se mantuvo parejo pero siempre con ventaja
de los europeos por dos o tres goles, hasta que se rompió el juego a
falta de diez minutos, cuando los dirigidos por Eduardo Gallardo
evidenciaron el desgaste y crecio la figura de Sigurdsson, goleador del
partido con nueve tantos.
Tras
la caída, Federico Fernández contó sus sensaciones y evidenció el
hambre del equipo: "Debutar en un Juego es increíble, pero estoy triste
porque veníamos a ganar. Nos costó la transición ataque-defensa. Creo
que si teníamos un buen día lo podíamos ganar, aunque son mejores que
nosotros".

Fuente: TyC sports







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