Tigre le ganó una final a San Lorenzo y hasta sueña con el título
Se vivió como una final, aunque no definía nada. Sin embargo, ambos
sabían que la victoria los dejaba por una semana fuera de Promoción y
mejor parados de cara a las dos últimas fechas del torneo Clausura.
Finalmente, tras dos semanas de palabras, acusaciones y chicanas, llegó
el fútbol. Y los tres puntos quedaron para el que a lo largo de la
temporada hizo mejor las cosas. Tigre se impuso merecidamente por 3-1
ante San Lorenzo, en Victoria, y hasta sueña con el título.
Ya
desde el inicio, el dueño de casa inquietó a través de su fuerza aérea,
que el Ciclón padeció durante gran parte del primer tiempo. Así, a los
5, Luna ganó absolutamente solo y Maggiolo, por el segundo palo, le
acertó al caño ante un Migliore que se forzó para tapar y quedó muy
dolorido. Tres más tarde, Maggiolo volvió a forzar una buena respuesta
del uno visitante y a los 11, el goleador del campeonato ensayó una
chilena que se perdió muy cerca.
El equipo de Arruabarrena no
descollaba con su juego colectivo, pero era superior a partir del su
empuje, de sus ganas, del pie de Román Martínez, a la postre la figura
del encuentro. Lo del Ciclón eran únicamente pelotazos para el solitario
Gigliotti, ante un rival mejor parado, adelantado, firme. Ortigoza,
dubitativo e impreciso; Salgueiro, recostado sobre la raya, sin
compañía; Chávez, poco y nada; San Lorenzo llegó por un mal pique y un
disparo elevado de su tanque.
Sin embargo, el cotejo se acható
con el correr de los minutos, el Ciclón se acomodó mejor y Tigre dejó a
generar peligro. Se comenzó a jugar sin arcos y la presión en la mitad
tomó protagonismo absoluto. En ese momento, cuando el cero ganaba
terreno, Morales la puso en profundidad, Bottinelli pifió de manera
increíble y Maggiolo definió, mordido, contra un palo para el 1-0.
El
complemento comenzó con un visitante mejor posicionado, dispuesto a
arriesgar un poco más. Pero Tigre le dio un cachetazo fatal cuando menos
lo esperaba: a los 9, Morales encaró, se la llevó con fortuna,
Bottinelli la punteó y Román Martínez la empujó, también acompañado por
la suerte. ¿Estaba definido? No. Romagnoli ingresó y, además de
transformarse rápidamente en el mejor del Ciclón, clavó un tiro libre al
palo de García para decretar el 2-1. Sorpresa.
A los 20 comenzó
a cerrarse el encuentro. Luna le pegó una dura patada a Kannemann y
Lunati no lo expulsó, en su único error de la tarde. A los 22 y a los
27, Kalinski y el lateral izquierdo, que ya estaban amonestados,
cometieron dos innecesarias infracciones desde atrás y vieron
correctamente la tarjeta roja. Con nueve hombres, San Lorenzo sacó a
relucir todo su amor propio y trató de empatarlo con corazón. Meza lo
tuvo, pero su remate se perdió elevado.
El Matador sólo
necesitaba tranquilizarse y hacer correr el balón para llegar al
tercero. Había muchos espacios y tardó en darse cuenta de la situación.
Sin embargo, a los 39, Román Martínez tiró una pared con el ingresado
Ftacla en la medialuna y la clavó contra un palo. Golazo del mejor de la
cancha, el que manejó los hilos de este gran Tigre, que por primera vez
salió de todo y puede respirar un poco más aliviado. Para colmo, está a
un punto de Boca y puede soñar con la gloria: quedarse en Primera y
levantar la primera corona de su historia.
Fuente: TyC sports







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