Gigante aplasta duendes
Tras dejar algunas dudas en el inicio de la competencia en el empate
contra Italia 1-1, España demostró que quiere (y puede) retener la
corona que conquistó en la pasada edición en 2008. Se lució ante un
rival al que dejó minimizado, sin respuestas. Y, de paso, eliminado a
falta de una jornada. Los de Vicente del Bosque son los grandes
candidatos, por ser los campeones defensores, pero por sobre todo por el
presente.
“Qué baile, señores, qué baile”, dice el papá que
aparece en la propaganda de moda. Eso podrían haber gritado los hinchas
españoles que llegaron al Gdansk Arena de Polonia. Porque desde que
Fernando Torres puso en ventaja a los suyos a los cuatro minutos, el
encuentro tuvo un solo dueño. Y más que Furia fue paciencia roja, para
controlar la pelota y seguir generando chances de gol. Para hacerse
gigantes y aplastar a los duendes. Claro, la inclusión del reciente
campeón de la Champions, quien no fue titular en el choque con los
tanos, le dio más poder ofensivo.
Recién en la segunda parte
llegaron los festejos restantes. David Silva se tomó el tiempo necesario
tras capturar un rebote en el área para filtrar el balón entre tres
defensores y concretar el segundo. El Niño estiró la diferencia y su
reemplazante, Cesc Fábregas, puso la chapa final: 4-0.
El
resultado abultado le permite a España ser líder del grupo junto a
Croacia con cuatro unidades, pero con mejor diferencia de gol. Con
Irlanda ya eliminada, queda definir quién de los otros tres países queda
out. Italia deberá ganarle al que ya quedó afuera, pero dependerá de lo
que suceda entre los punteros de la zona. Claro, a los últimos
campeones le alcanza con el empate para pasar.







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