Gio Moreno se desahogó en Córdoba
La apuesta de Racing no tuvo variantes con respecto al partido con Boca.
Es decir, un 4-2-3-1 que tuvo a Gio en el papel de distribuidor, Viola y
Castro como alas y Caballero de pivot. En cambio, el Pirata mantuvo su
clásico 4-4-2 con una línea media compuesta por tres destructores:
Ribair Rodríguez, Farré y Teté González. En una pulseada con estilos muy
diferentes, la ventaja en el primer tiempo fue del pragmático local.
La Academia arrancó cada jugada con pases desde el fondo, debido a que el Pirata lo permitió al arrancar la presión cerca del medio. El problema fue que los defensores se quedaron sin receptores y el pelotazo sin rédito se hizo ineludible. Gio, que entregó un par de centros por izquierda, luego fue absorbido por Rodríguez. Así, Racing se quedó sin espacios para desarrollar su fútbol y murió en pocas jugadas individuales de sus extremos.
Las dos chances de gol del primer tiempo las tuvo Belgrano, que controló el partido a pesar de tener muy poco la pelota. A los 28, Farré sacó un remate de volea que salió apenas por arriba del travesaño. Y a los 31, Saja subsanó los errores de su defensa y le tapó un mano a mano a Marco Pérez. Pese a disponer la mayor parte de sus energías en el quite, el Pirata igual fue más agresivo que un Racing confundido y con poco fue más.
La Academia arrancó cada jugada con pases desde el fondo, debido a que el Pirata lo permitió al arrancar la presión cerca del medio. El problema fue que los defensores se quedaron sin receptores y el pelotazo sin rédito se hizo ineludible. Gio, que entregó un par de centros por izquierda, luego fue absorbido por Rodríguez. Así, Racing se quedó sin espacios para desarrollar su fútbol y murió en pocas jugadas individuales de sus extremos.
Las dos chances de gol del primer tiempo las tuvo Belgrano, que controló el partido a pesar de tener muy poco la pelota. A los 28, Farré sacó un remate de volea que salió apenas por arriba del travesaño. Y a los 31, Saja subsanó los errores de su defensa y le tapó un mano a mano a Marco Pérez. Pese a disponer la mayor parte de sus energías en el quite, el Pirata igual fue más agresivo que un Racing confundido y con poco fue más.







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