San Lorenzo tomó aire en el Gasómetro
Se respira un poco de alivio en el Nuevo Gasómetro. Luego de la
frustración que padeció la semana pasada en Banfield, San Lorenzo superó
con esfuerzo a Arsenal por 2-0 y se alejó a cinco puntos de Tigre, que
jugará mañana. De esta manera, aunque continúa en Promoción, evitó caer
en descenso directo tras el triunfo de San Martín (SJ) y una posible
victoria del Matador.
La parsimonia de Campestrini para ejecutar una salida desde el fondo
en el comienzo del primer tiempo explicó rápidamente la intención del
elenco de Sarandí: jugar tranquilo, con la desesperación del Ciclón.
Leguizamón se mostró picante en el inicio y la visita manejó bien la
pelota. A los 13, Aguirre habilitó a Zelaya y este forzó una gran
respuesta de Migliore.
Sin embargo, el equipo de Caruso Lombardi emparejó rápidamente las
acciones a partir de sus ganas y de su presión en la mitad de la cancha.
Es más, se adueñó del protagonismo, aunque mostró inconvenientes para
romper los tres cuartos del rival y generar peligro. Recién a los 18,
tras un flojo despeje de Cuesta, Salgueiro estuvo cerca de anotar el
primero.
El dueño de casa trataba de hacer bien las cosas, pero le costaba
horrores triangular en velocidad y animarse en el mano a mano ante la
posibilidad de perderla y despertar suspiros. Pero a los 30, Bazán se la
jugó por la derecha, ganó la cuerda y tiró un fantástico centro para el
ingreso en soledad de Salgueiro, quien cabeceó abajo y dejó sin opción a
Campestrini.
El 1-0 tiró atrás a San Lorenzo y adelantó a la fuerza a Arsenal, que
no pudo poner en aprietos a Migliore, salvo con algún centro o alguna
maniobra individual de Leguizamón. El local se replegó y aguantó gracias
a su compromiso, a su entrega. Hasta Romagnoli, quien jugó en varios
pasajes al costado de Ortigoza, metió y fue abajo. En la garra se
explicó la ventaja del Ciclón.
Desde el comienzo del complemento, el Ciclón empezó a sentir que el
fantasma de Banfield revoloteaba por el cielo del Gasómetro. Al minuto,
Gigliotti quedó absolutamente solo ante Campestrini y definió de la peor
manera. El dueño de casa ya estaba parado de contra y Arsenal se venía
con insistencia, pero sin demasiadas ideas ni fútbol.
Pero todo cambió a los 11, cuando Campestrini se sacó ante un
supuesto insulto de Perticarari, preparador físico del local, y el clima
se enrareció. En la maniobra siguiente, Carbonero le pegó un codazo a
Romagnoli y vio la roja. Aunque Arsenal empujó y buscó la igualdad, San
Lorenzo esperó con mucha gente atrás y no pasó mayores sobresaltos.
El elenco de Caruso seguía desaprovechado chances de contra: a los
21, Meza la tiró atrás luego de una buena maniobra de Buffarini y
Gigliotti la tiró por arriba con el arco a su merced. Sin embargo, a los
33 llegó la tranquilidad: el goleador la armó, Telechea la puso atrás y
el ex All Boys la clavó sin dificultades. El 2-0 cerró la cortina y
desató una locura en el Gasómetro, que volvió a festejar.







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