A San Lorenzo se le escapó en la última jugada
San Lorenzo tenía el triunfo ante Banfield en el bolsillo y seguía firme
en su interés por zafar de la Promoción, sumaba su segundo triunfo
consecutivo y mantenía el invicto desde la llegada de Ricardo Caruzo
Lombardi a la dirección técnica. Pero en tiempo adicionado el local le
quemó los papeles y lo dejó complicado en los promedios, ya que Tigre
quedó a sólo dos puntos.
La confianza de Emmanuel Gigliotti fue la llave que utilizó el Ciclón para romper el cerrojo defensivo que dispuso el Taladro en el primer tiempo. El delantero generó las situaciones más claras de su equipo, aunque se encontró con un sólido Cristian Lucchetti. A los cinco, el arquero le tapó un mano a mano, y luego le atrapó dos remates desde el borde del área.
Banfield, por su parte, toqueteó en la mitad de la cancha pero no logró profundizar las situaciones ofensivas. Jonathan Gómez estuvo muy activo pero bastante impreciso en el último toque. Así que fue el conjunto de Eduardo Acevedo debió esperar hasta el final del primer tiempo para complicar a Pablo Migliore. A los 44, Andrés Chávez comandó un contraataque que terminó con un remate cruzado y desviado; a los 45, el delantero se perdió el gol frente a Migliore.
El Taladro siguió buscando, sin suerte, en el inicio del complemento. Y fue en el mejor momento del equipo local que San Lorenzo logró desnivelar: Julio Buffarini (otra vez de destacada actuación) aprovechó una salida en falso de Mauro Dos Santos y se escapó por la banda derecha, levantó la cabeza y asistió con clase a Carlos Bueno, que sólo tuvo que poner la frente para marcar el gol.
Los nervios en Banfield fueron creciendo con el correr de los minutos. Los insultos de algunos sectores de la tribuna no se hicieron esperar. Mientras tanto, el Ciclón hizo su juego, trató de enfriar el partido y aprovechar una contra. Pero en tiempo adicionado (Germán Delfino dio cinco minutos) el Taladro logró el empate. Habían ido todos al área, incluso Lucchetti, pero el cabezazo fue del menos esperado: Nicolás Tagliafico.
La confianza de Emmanuel Gigliotti fue la llave que utilizó el Ciclón para romper el cerrojo defensivo que dispuso el Taladro en el primer tiempo. El delantero generó las situaciones más claras de su equipo, aunque se encontró con un sólido Cristian Lucchetti. A los cinco, el arquero le tapó un mano a mano, y luego le atrapó dos remates desde el borde del área.
Banfield, por su parte, toqueteó en la mitad de la cancha pero no logró profundizar las situaciones ofensivas. Jonathan Gómez estuvo muy activo pero bastante impreciso en el último toque. Así que fue el conjunto de Eduardo Acevedo debió esperar hasta el final del primer tiempo para complicar a Pablo Migliore. A los 44, Andrés Chávez comandó un contraataque que terminó con un remate cruzado y desviado; a los 45, el delantero se perdió el gol frente a Migliore.
El Taladro siguió buscando, sin suerte, en el inicio del complemento. Y fue en el mejor momento del equipo local que San Lorenzo logró desnivelar: Julio Buffarini (otra vez de destacada actuación) aprovechó una salida en falso de Mauro Dos Santos y se escapó por la banda derecha, levantó la cabeza y asistió con clase a Carlos Bueno, que sólo tuvo que poner la frente para marcar el gol.
Los nervios en Banfield fueron creciendo con el correr de los minutos. Los insultos de algunos sectores de la tribuna no se hicieron esperar. Mientras tanto, el Ciclón hizo su juego, trató de enfriar el partido y aprovechar una contra. Pero en tiempo adicionado (Germán Delfino dio cinco minutos) el Taladro logró el empate. Habían ido todos al área, incluso Lucchetti, pero el cabezazo fue del menos esperado: Nicolás Tagliafico.







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