Vélez cayó en Quito y estará obligado en la revancha
Vélez vivió en Quito una noche dura y se llevó un desalentador 2-0 de su visita a la Liga que lo deja muy complicado en la serie semifinal de la Copa Sudamericana: deberá golear en la revancha si pretende pasar a la final o, en su defecto, buscar un 2-0 que le permita definir por penales. Cualquier otro resultado despediría del certamen al único conjunto argentino que sigue con vida.
Un desarrollo muy difícil le tocó afrontar al conjunto de Ricardo Gareca, mermado por ausencias sensibles y muchas veces opacado visiblemente por los efectos de la altura. Porque el dueño de casa salió con todo a atacar y, con Patricio Urrutia, Paul Ambrossi, Miller Bolaños, Hernán Barcos y un Ezequiel González intratable, se las arregló para poner contra las cuerdas al Fortín, sobre todo el tramo inicial del período.
El costado derecho, en el que Fabián Cubero cumplió una olvidable actuación tanto a la hora de marcar como de cuidar el balón en la salida, fue una invitación constante a los avances del local, que además buscó aprovechar la altura con el juego aéreo y los tiros desde afuera del área para inquietar a Marcelo Barovero. En el inicio, el uno de los de Liniers apareció frente a Barcos, Fernando Hidalgo en dos oportunidades -una de cabeza- y Bolaños, antes de que sus compañeros lograran generar su primera jugada de riesgo.
Emiliano Papa, de buena actuación en la contención por la izquierda y en el apoyo a los centrales, avisó con un disparo que casi se le escapa entre las piernas a Alexander Domínguez, pero los de Edgardo Bauza contestaron con dos llegadas más: una de Urrutia desviada desde afuera y otra de Barcos también desde lejos, pero que terminó en el palo.
Pero promediando la etapa, Vélez por fin pudo adelantarse unos metros y empezar a neutralizar al rival más adelante, buscando provocar el error y la salida rápida con Augusto Fernández, Iván Bella y las bajadas de Guillermo Franco. Y, además de contener a un ya menos impetuoso Liga, amenazó con un disparo lejano de Alejandro Cabral que ahogó el arquero y otro de Bella que se fue alto. En el medio, Barovero volvió a tener trabajo, atajando otro intento de Bolaños.
En el complemento, Liga no fue tan incisivo pero tuvo la contundencia que le había faltado en la etapa anterior ante un Fortín que empezó a sentir el cansancio con crudeza y pagó caras sus equivocaciones. Ya a los tres minutos, González sacó desde la derecha un remate que tenía como destino los guantes de Barovero, pero Barcos lo desvió en el camino y rubricó el 1-0.
El tanto tranquilizó al conjunto ecuatoriano, que confió entonces en su velocidad e individualidades para salir de contra y ya no buscó agruparse tan cerca del área contraria. Sólo Barcos volvió a darle trabajo a Barovero, pero después los argentinos, con más voluntad que ideas y gente en ataque, se dedicaron a desperdiciar los huecos que regalaba la dubitativa defensa local: Papa quedó solo pero le entregó la pelota a Domínguez, Augusto cabeceó sin arquero pero le sacaron el balón en la línea y el guardameta local le quitó del buche un esférico al ingresado Jonathan Ramírez.
Pero en el último tramo, para el que el local se había guardado unas fichas, resultó letal para Vélez: el Equi quiso definir a colocar y estrelló un balón en el poste y luego, a los 38, le devolvió en profundidad una pelota a Barcos para que éste, cerrado por la derecha, fusilara a Barovero con un disparo alto y fuera de su alcance. La ilusión del Fortín se caía a pedazos.
Después de tanto desgaste en vano, poco se animó Vélez a correr el riesgo de llevarse una goleada irremontable. Igual, tuvo una última chance de pelota parada, pero Fernando Ortiz cabeceó afuera y no sucedió nada más.
Vélez deberá ahora reacomodar sus filas y jugársela a todo o nada el próximo martes en el José Amalfitani. Los números dicen que será difícil, pero el fútbol que nada es imposible.
Fuente: TyC sports







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