Australia se recuperó a fuerza de tries
A pura contundencia, los Wallabies se recuperaron de la sorpresiva caída a manos de Irlanda y vencieron 67 -5 a Estados Unidos, que en la primera mitad se animó a jugarle de igual a igual al último campeón del Tres Naciones y de a ratos lo supo poner en aprietos. No obstante, cuando tuvo espacios, Australia no perdonó y logró plasmar en el marcador la clara diferencia entre un equipo y otro.
No faltó el que, apresuradamente, fantaseara con el gran batacazo del Mundial. Claro, los dirigidos por Robbie Deans llegaban golpeados por la derrota con el Trébol y los norteamericanos, en alza tras la victoria ante Rusia, tomaron nota de las grietas australianas y se plantaron de entrada en campo rival, con claro dominio de la posesión y una sorprendente búsqueda de la iniciativa.
Pasados apenas 10 minutos, sin embargo, aquellos pronósticos oportunistas desaparecieron por un momento de la escena: primero Rob Horne apoyó sobre la bandera y luego Rocky Elsom (que originalmente no iba a ser de la partida) anotó su conquista. Ante la baja de James O'Connor, Kurtley Beale se hizo cargo de la primera conversión y falló. Quade Cooper tomó la posta a partir de la segunda, pero tampoco pudo acertar.
Las Águilas no cesaron en su lucha y siguieron apostando a prevalecer en el juego físico. Así, promediando la mitad inicial, JJ Gagiano levantó la ovalada luego de un gran empuje del scrum y le apoyó a los Wallabies el primer try en esta Copa del Mundo.
Con el público local lógicamente volcado a favor de los estadounidenses, el conjunto comandado por Eddie O'Sullivan fue por más y por momentos arrinconó a Australia contra sus 22. Sin embargo, los Wallabies aguantaron bien, mataron de contra y con una ráfaga en el final del primer tiempo (tries de Beale y Anthony Faingaa) hicieron desaparecer cualquier tipo de fantasmas.
En el complemento, ya nadie recordaría el gran inicio de las Águilas. Australia sencillamente borró de la cancha a su rival y solo se dedicó a acrecentar el número de tries. Así, a los 8' de la segunda mitad, los Wallabies ya goleaban 34-5, gracias a las conquistas de Drew Mitchell (jugó por el lesionado O'Connor) y el ingresado Pat McCabe.
Luego, llegaría la hora estelar de Adam Ashley-Cooper: el wing metió tres tries en siete minutos (todos convertidos por Berrick Barnes) y se terminó de consagrar como la figura de la noche neozelandesa.
Pero habría tiempo para más: Faingaa apoyó (en una jugada que necesitó el aval del TMO) el segundo try de su cuenta personal y hasta Radike Samo, que había reemplazado a Elsom, se dio el lujo de aterrizar en el ingoal norteamericano.
En total, fueron 11 las conquistas de los Wallabies: 11 buenas razones para volver a creer y acomodar el rumbo en la Copa del Mundo.
Fuente: ESPN deportes







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