River sufrió un cachetazo de Godoy Cruz en Núñez
River perdió por 2-1 ante Godoy Cruz en el Monumental y dejó escapar la oportunidad de retornar a lo más alto del Clausura, ya que el líder Vélez había perdido con Quilmes y estaba a dos unidades de ventaja. Al Millonario le faltó fuego para aprovechar sus chances y, en el final, sufrió un gol sorpresivo que significó la segunda caída en el certamen. El Tomba quedó como único escolta, a una sola unidad de distancia del puntero.
Sin dejar de lado su habitual overol, el equipo de López fue más ambicioso que su rival y procuró adueñarse de la iniciativa. Lo consiguió con la aceitada presión de Almeyda y Acevedo en el embudo del medio, y el adelantamiento de los tres zagueros. Obviamente, Godoy Cruz colaboró con un planteo cauteloso que tuvo como víctima al solitario Navarro.
Con aciertos y errores, River buscó abrir la cancha con Ferrari y Díaz, mientras que Lamela y Buonanotte aportaron ráfagas intermitentes pero peligrosas. El gran déficit del local se vio en los últimos metros por la falta de conexión fluida con Pavone, en la zona de definición. Por eso, River no pudo encontrar antes la ventaja que merecía en el desarrollo del juego.
Pero la espera se terminó a los 37: Jonatan Maidana conectó de cabeza un centro de Buonanotte por derecha y desarticuló por completo a Torrico, que un minuto antes había despejado un filoso tiro libre del Enano. El tanto le inyectó serenidad al Millonario, mientras que los goles de Quilmes en Liniers potenciaron los cánticos de la hinchada en el Monumental.
Para encarar el complemento, Da Silva reemplazó a Rojas y a Navarro por Miranda y Ramírez. Una propuesta más decidida que la inicial. Y en el tercer minuto llegó la igualdad: Zelmar García capturó un mal despeje de Ferrero tras un centro desde la izquierda y no perdonó a Carrizo. Pero tras el gol, el Tomba volvió a su postura defensiva y dejó que River se adelantara.
No le sobraron ideas al Millonario, reiterativo en la búsqueda de los piques de Ferrari. Lo que sí sobró fue el empuje, un atributo que a veces no basta para reclamar goles. A los 19, Pavone convirtió pero Loustau anuló la jugada porque antes había cobrado retención de un rival. Después, Acevedo probó desde lejos. Y a los 26, Buonanotte exigió a Torrico con un zurdazo.
Jota Jota esperó hasta los 26 para aplicar una variante y Caruso ingresó por Buonanotte, que había sido más que Lamela. La guapeza de Almeyda, no fue suficiente para encontrar el gol y, con el correr de los minutos, comenzó a jugar la desesperación. El panorama se volvió negro a los 39: Donda ejecutó un tiro libre lejano, la pelota rebotó en Damonte y dejó sin reacción a Carrizo. La mala fortuna terminó de arruinarle la noche al Millonario.
Godoy Cruz pasó al frente y le dio una lección de contundencia a su rival, que cayó en un peligroso nerviosismo. Pereyra entró por el dolorido Ferrero, pero no pudo reparar el fallido circuito de juego. Y en cada contragolpe, River pudo haber sufrido el tercero. El pitazo final de Loustau fue como una bandera a cuadros. En la curva en la que debía acelerar para pasar al frente de nuevo, River siguió de largo y se estrelló contra la pared.Fuente: TyC sports







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