Quilmes logró un triunfo de oro ante Banfield
Quilmes derrotó por 4-3 a Banfield en el Florencio Sola, en un electrizante partido válido por la fecha 12 del Clausura, y mantiene vivo el sueño de eludir seguir en Primera. El Cervecero hilvanó su tercera victoria consecutiva y todavía no se da por muerto, pese a que posee el peor promedio. En tanto, su rival dejó escapar la chance de alcanzar a Vélez en la cima.
En los primeros 10 minutos, los protagonistas confeccionaron un tedioso combate en la mitad de cancha. Luego de ese segmento apático, Quilmes comenzó a tomar las riendas en base a la velocidad de Torres y la conducción de Caneo. Igualmente fue Banfield el que avisó primero: Barbaro conectó un centro de Achucarro y exigió a Galíndez.
El encuentro ganó emoción gracias a las falencias defensivas. A los 23, la defensa del Taladro no logró despejar bien en un tiro de esquina, la pelota volvió al área, Fontanini remató cruzado y el eterno Romeo entró por el otro palo para empujarla. Pero al minuto llegó el empate: cambio de frente de Bustamante para la entrada de Quinteros, que le ganó la espalda a Broggi.
En un marco equilibrado, Quilmes evidenció una leve superioridad y volvió a ponerse en ventaja a los 30. Víctor López no pudo controlar la pelota y le cometió falta a Torres dentro del área. Maglio vio penal y Caneo no perdonó a Galíndez desde los 11 metros. Con una mezcla de empuje y oportunismo, el Cervecero se fue al vestuario con una sonrisa.
La mueca alegre del Cervecero se disipó apenas arrancó el complemento. Banfield exhibió mayor agresividad y halló groseras fallas defensivas en su rival. Ferreyra empató a los seis minutos, luego de un error arbitral (en la jugada previa, la pelota se había ido al córner) y una desatención de Gerlo. Poco después, Galíndez se lució ante Barbaro y Achucarro.
La hegemonía del Taladro se incrementó y el tercer gol fue cantado. El talentoso Barbaro, otra de las apuestas de la cantera banfileña, recibió la pelota tras un buen pivoteo de Ferreyra y batió a Galíndez con un derechazo. Con la sangre nueva de sus jóvenes, el elenco de Méndez dio vuelta el partido y se aprovechó del alarmante bajón de Quilmes.
En el peor momento, Caruso Lombardi apeló a tu talismán, Pablo Vázquez. El ex punta de Atlético Tucumán reemplazó a Romeo a los 26 y, tras una media vuelta, marcó su cuarto gol en el certamen. Y el estadio se silenció a los 39: Raymonda tiró un centro, Caneo bajó la pelota y Cauteruccio festejó el 4-3 a los 39. En el frenético final, vio la roja fue expulsado Gerlo.
La fe de Quilmes se alimenta cada vez más con victorias sufridas y muy valiosas. En base a una confianza ciega y a la contundencia de sus delanteros, los de Caruso Lombardi construyeron una racha positiva que mantiene viva la ilusión de eludir el descenso directo. Por su parte, Banfield aún mantiene esa irregularidad que no le permite dar el salto.
Fuente: TyC sports







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