Olimpo abrió la 13° fecha del Torneo Apertura con una inolvidable goleada por 4-0 como local ante Huracán, en un encuentro vital en la pelea por eludir el descenso. Los de Bahía Blanca manejaron el partido de principio a fin, sumaron su cuarto triunfo (todos como anfitrión) y engrosaron el promedio, aunque todavía continúan con el penúltimo peor registro. En tanto, el Globo dejó atrás la alegría por vencer a San Lorenzo en el clásico y dejó una imagen paupérrima.
Huracán llegó al estadio Roberto Carminatti con la frente alta y el corazón contento luego de la goleada en el clásico barrial. Le sobraban ilusión, euforia y la esperanza en repuntar definitivamente. Pero la realidad fue extremadamente cruel con el equipo de Parque Patricios, que bajó de las nubes y volvió a convertirse en ese habitual elenco discreto. Aquella postal ganadora del duelo frente al Ciclón se incineró en los primeros segundos de juego en el sur bonaerense.
Olimpo aplicó un planteo práctico que se basó en el desempeño de los volantes externos, Diego Galván y David Vega. Precisamente, el marcador se abrió a los ocho con un cabezazo del primero, luego de un centro desde la izquierda del segundo. Los dirigidos por Omar De Felippe exhibieron un compacto 4-4-2, evitaron dejar espacios entre las líneas y fueron un ejemplo de coordinación. A los 25, el uruguayo Roberto Brum puso el segundo con un derechazo a la carrera, desde fuera del área. Poco después, Galván estuvo a punto de conectar un centro y festejar el tercero.
La brecha entre ambos equipos volvió a ampliarse a los 32 minutos, cuando el paraguayo Néstor Bareiro anotó la tercera conquista al cabecear en un córner desde la derecha. Nadie entendió qué intentó hacer el arquero Gastón Monzón, quien salió a tomar la pelota pero luego se arrepintió sobre la marcha. Recién con tres tantos de diferencia, Olimpo le dio respiro a su rival y se retrasó. Entonces, Huracán dejó al desnudo sus carencias: abusó de los pelotazos para Julián Bottaro, derrochó ataques por las malas decisiones de Luciano Nieto y no pudo siquiera hacerle cosquillas a Laureano Tombolini.
Brindisi movió el banco en el entretiempo y mandó a la cancha al Roly Zárate y al juvenil Lencina. El arranque del complemento tuvo un ritmo vertiginoso y se generaron varias llegadas a los arcos. Primero, Zárate probó desde muy lejos y sorprendió al arquero. Luego, el pampeano Julio Furch hizo una buena maniobra en el área, pero se topó con Monzón en la definición. Hasta que a los 10 llegó otra estocada bahiense. La defensa de Huracán dejó escapar a Galván, quien partió en offside y tiró el centro por derecha. En el segundo palo apareció Vega para enviar la pelota hacia la red.
Para no dejarle lugar a las dudas, Olimpo metió miedo en cada ataque y coqueteó con el quinto. Al desnivel de los volantes externos, se le sumó la gran tarea del doble cinco integrado por los tenaces Brum y Juan Manuel Cobo. La gente local valoró el sacrificio y premió a sus jugadores con una ola de aplausos. La victoria se construyó en base a la solidaridad y la inteligencia para saber explotar los espacios libres que cedió Huracán. Con una actuación de lujo, el Aurinegro sumó tres puntos vitales y confirmó su fortaleza como local. El desafío será repetir en condición de visitante.
Fuente: TyC sports
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