sábado, 6 de noviembre de 2010

Boca perdió con la vuelta de Riquelme

La actuación de menor a mayor de Juan Román Riquelme invitaba a la ilusión xeneize. Claro, Boca había fallado demasiado en la definición y mantenía falencias conocidas, pero este sábado en la Bombonera la sensación era que lo peor que podía pasar era que Argentinos se llevara un punto. Pero en dos minutos y a muy poco del final todo se derrumbó para el local. Y el Bicho acertó dos estocadas irremontables, que finiquitaron un 2-0 impensado por el desarrollo.

La primera mitad no estuvo a la altura de las expectativas. Después del gran recibimiento que mereció Riquelme, el conjunto de Claudio Borghi (estuvo en la platea por haber sido expulsado en la fecha pasada) volvió a bajar a la realidad con el correr de los minutos: Pedro Troglio mandó a Germán Basualdo a marcar al diez y el gran protagonista de la noche intervino menos que lo esperado, siempre buscando el hueco y con su habitual clase. Después, se le sumó Matías Giménez y Martín Palermo ayudó con sus apariciones. Del otro lado, Néstor Ortigoza tampoco lograba sumar para sortear la última línea local, y el desarrollo se centró en un mediocampo muy poblado y trabado.

Sebastián Battaglia avisó desde lejos con un tiro alto, Palermo con un cabezazo que tapó Nicolás Navarro y otro disparo afuera tras pase de Riquelme, y nuevamente Román complicó con un desborde que obligó a Navarro a sacársela del buche a Giménez. Sobre el descanso, se adelantó más la visita, aunque le costó mucho ser incisivo en los últimos metros: sólo amenazó con un remate de Ortigoza de media distancia que se fue cerca.

Pero en el complemento Boca salió más decidido. Entró más en acción Gary Medel, y un Riquelme mucho más suelto y determinante lo sumó a su sociedad con Giménez. Este tuvo la primera con un intento alto y después se topó con Navarro, Lucas Viatri también le dio trabajo dos veces al arquero y en otra le faltó puntería, Román estrelló un córner en el ángulo y luego definió por arriba desde la medialuna, además de que Palermo amenazó con un remate apenas desviado. Los de La Ribera eran mucho más ante un estático Argentinos que ni atinaba a pararse de contra, y parecía que el gol estaba al caer.

Así, cuando llegó el minuto 41, el Bicho sólo se había arrimado con un cabezazo afuera de Sergio Escudero y ensayaba una reacción final. Y en ese instante empezó la pesadilla xeneize: en un córner desde la derecha, la

pelota le pegó a Juan Sabia y le cayó a un Santiago Gentiletti solo para que definiera fuerte y a la izquierda de Luccheti, quien alcanzó a rozar el balón sin modificar su destino. El cachetazo ya era un hecho, pero le faltaba la frutilla al postre: a los 43, en una veloz contra que desnudó las distracciones locales, el ingresado Andrés Romero disparó, dio rebote Lucchetti y Ciro Rius definió para el segundo.

La rapidez y contundencia de los hechos no le dio a Boca ni siquiera tiempo para descontrolarse o sacar a relucir espíritu alguno. Una vez más, aparecían los fantasmas, caprichosos, esos que demuestran no distinguir si entre las camisetas azules y amarillas figura un futbolista de apellido Riquelme.


Fuente: TyC sports

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