Holanda superó a Uruguay por 3-2, en Ciudad del Cabo, y se clasificó a la final del Mundial. El seleccionado europeo alcanzó por tercera vez una definición en la Copa del Mundo -nunca la ganó- y dejó al único sudamericano que sigue en la competencia en las puertas de la hazaña.
El combinado dirigido por Bert Van Marwijk se hizo dueño de la pelota desde el arranque del encuentro y, sin desesperación, la hizo correr de un lado a otro hasta encontrar algún espacio para lastimar. El menú ofensivo era variado: Wesley Sneijder, Dirk Kuyt, Arjen Robben y Robin Van Persie.
En la verdeda de enfrente, los de Oscar Tabárez salieron a estudiar a su rival. Con un 4-4-2 bien definido, en reemplazo del 4-3-3 (tiene a Luis Suárez suspendido), la Celeste priorizó el orden defensivo para controlar a un equipo europeo que desde la previa se mostraba algo superior.
Lejos de parecerse a la Naranja Mecánica con un futbol mucho más calmo y a su vez equilibrado- Holanda creó peligro con un remate de Kuyt que salió alto, tras una floja respuesta de Fernando Muslera. A Uruguay le detuvieron dos jugadas por una posición adelantada inexistente.
A los 17 minutos llegó la apertura del marcador con un verdadero golazo de Giovanni Van Bronckhorst. El defensor apareció sacó un terrible zurdazo desde fuera del área y la pelota ingresó al arco luego de impactar en el palo izquierdo de un arquero que nada pudo hacer en su volada.
Con la ventaja, los europes sacaron el pie del acelerador y comenzaron a compartir la tenencia del balón. Allí la Celeste aprovechó e igualó las acciones a los 40, con un gran disparo de Diego Forlán: el delantero sacó una bomba de zurda que Maarten Stekelembur no pudo despejar.
En el complemento, los sudamericanos estuvieron cerca cuando Van Bronckhorst la sacó en la línea tras un intento de Alvaro Pereira y con un tiro libre de Forlán que despejó el guardameta. La respuesta fue un remate de Rafael Van Der Vaart que sacó Muslera y no pudo empujar Robben.
La historia comenzó a liquidarse a los 24 minutos, con un gol polémico de Seinjder. Parecía que Uruguay lo tenía controlado, cuando el mediocampista sacó un derechazo que en el camino pareció desviarse en Van Persie -estaba en posición adelantada- y terminó en el arco.
El tanto golpeó muy duro a la Celeste y llenó de confianza a Holanda, que a los 27 lo liquidó con un cabezazo certero Robben. El atacante, que fue seguido durante todo el encuentro por Martín Cáceres, se alejó unos metros de su marca y metió un frentazo letal que dio en el poste e ingresó.
La diferencia de dos goles hizo que la Naranja se soltara y demostrara todo lo que sabe con la pelota. La hizo correr de un lado a otro y pudo haber ampliadio el marcador un poco más, pero desperdició las chances que tuvo y sufrió hasta el silbato final del uzbeko Ravshan Irmatov.
La garra charrúa consiguió lo que parecía imposible: descontar y seguir en la pelea hasta dar el último esfuerzo. El tanto lo convirtió el ingresado Maximiliano Pereira en el primer minuto de descuento y, ya con Sebastián Abreu y Sebastián Fernández en cancha, la Celeste hizo lo que pudo.
Holanda irá ante Alemania o España en busca de su primer Mundial (perdió las finales en 1974 y 1978). A Uruguay, que no pudo alcanzar su tercera definición (la ganó en 1930 y 1950), le queda la chance del tercer puesto y de todas formas será recibido de manera heroica.
Fuente: TyC sports
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