sábado, 19 de junio de 2010

Una serie para la historia


Como si el hecho de que se enfrentaran los dos equipos más ganadores y de más tradición en la historia de la NBA no hubiese sido suficiente, el séptimo partido de las Finales, que sirvió para coronar a los Lakers por segunda temporada consecutiva y acercarse a sus rivales de ocasión en el total de títulos obtenidos (16 de Los Ángeles frente a 17 de Boston), fue uno lleno de alternativas y sumamente emocionante.

Para los que gustan de ver un baloncesto con gran eficacia ofensiva y muchas anotaciones, ese partido final quizás no haya sido el más vistoso ni atractivo; pero los que aprecian una gran defensiva y esfuerzo máximo de los participantes deben haberse dado un banquete con ese juego decisivo y con toda la serie. Baste con decir que los Lakers lograron ese último triunfo a pesar de lanzar menos de 33 por ciento de campo, 20 por ciento de triples y 68 por ciento de tiros libres. De hecho, los Celtics, a pesar de ser el equipo derrotado, lanzaron mejor en los tres rubros (41 por ciento de campo, 38 por ciento de triples y 68 por ciento en tiros libres) y llegaron a tener la ventaja más amplia del partido (13 puntos), conseguida durante el tercer cuarto. Lo que inclinó la balanza a favor de los anfitriones fue el número mayor de posesiones que tuvieron (17 más que los visitantes), gracias a su dominio de los rebotes (53 a 40 y 23 a 8 en los ofensivos). También los puntos en segundas oportunidades (19 a 7) y los intentos de tiros libres totales (37 a 17) fueron indicios inequívocos de cuál fue el equipo más agresivo durante toda la noche. Al finalizar la primera mitad, ya no había dudas de que este partido sería uno en el que se les haría muy difícil anotar a ambos quintetos; a Boston por las veces que entregaba el balón (tenía ya 8 pérdidas que le costaban 8 puntos) y a Los Ángeles porque seguía lanzando mal. En el partido previo, los Lakers fallaron 39 tiros de campo en todo el encuentro, mientras que en éste ya habían errado 37 en los primeros 24 minutos. Con todo esto, Los Ángeles reducían 3 puntos de la desventaja previa y el resultado parcial era un 40-34 a favor de Boston. El tercer cuarto fue uno en el que se vio lo peor y lo mejor de cada equipo. Los Lakers comenzaron muy desprolijos en el ataque, saliéndose de los esquemas y tratando de forzar el uno contra uno (especialmente Kobe), mientras Boston movía muy bien el balón y llevaba el mismo al que estuviera más abierto. Por eso pudieron ampliar la ventaja a 13 puntos en los primeros 5 minutos. Pero Los Ángeles comenzó a presionar más a los verdes, les hizo tomar varios tiros incómodos, volvió al dominio de los rebotes y pudo correr un poco más, por lo que le permitió encestar en cinco posesiones consecutivas y volver a cerrar el margen (57-53 Celtics al concluir el tercer cuarto). El último cuarto de la serie fue uno de los más emocionantes, tanto por cómo se jugó, como por lo que representaba para ambos equipos. Bryant y Pau Gasol despertaron al mismo tiempo, Derek Fisher y Ron Artest encestaron dos importante triples y los Lakers tuvieron su mejor cuarto ofensivo (30 puntos) para tomar control del juego. Aun así, Rasheed Wallace, Paul Pierce, Ray Allen y Rajon Rondo encestaron un canasto cada uno para mantener el partido cerrado y no dejar que se decidiera a favor de los Lakers hasta los últimos 11 segundos, cuando el escolta sustituto Sasha Vujacic encestó los dos tiros libres más importantes de su carrera (83-79 fue el resultado final). Cuando por fin estaba todo decidido, los Lakers tenían en sus manos el trofeo de campeones por segundo año consecutivo y Bryant (23 puntos y 15 rebotes) obtenía su segundo galardón en dos años como MVP de la Final. Fuente: ESPN deportes

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